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Anywhere else but here | Bradley.

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Anywhere else but here | Bradley.

Mensaje por Valyrâ D. Belghëlmer el Lun Sep 24, 2012 12:07 am

Jueves, 02.50 am| Hospital | Bradley
El sonoro y molesto tic-tac del reloj de la pared se le clavaba a Valyrâ como si fueran finas cuchillas, estando a punto de hacerle estallar la cabeza. Los minutos pasaban, y la fiebre de la pequeña seguía subiendo sin que los médicos pudiesen hacer nada. Como cada noche, Valyrâ le había dado de cenar a la pequeña y la había acunado hasta dejarla completamente relajada, y tras ello, la había colocado en la cuna y se había quedado tumbada en la cama a su lado hasta que se había quedado completamente dormida. Había ido al salón a disfrutar de la lectura un rato, pero no habían sido ni veinte minutos lo que le había durado aquella paz interior. De repente, Diana se había puesto a llorar. Aquel llanto no era normal. Era desesperado, brusco, impaciente y deseoso porque fuese calmado. No era el llanto que solía acompañar a la pequeña cuando no podía conciliar el sueño, y de repente, aquel instinto maternal que albergaba dentro del cuerpo de la joven humana a la que había poseído se activó. Fue corriendo a la habitación y cogió a la niña en brazos, acunándola, acurrucándola contra su pecho e intentando calmarla. Se movió a lo largo y ancho de la habitación buscando aquel vaivén que solía adormecerla, pero el llanto seguía siendo el mismo, igual de implacable. Preocupada puso los labios sobre la frente de la pequeña, y comprobó que estaba ardiendo. ¿Cómo no se había dado cuenta mientras le daba de comer? La angustia se apoderó de ella por completo. Bradley estaba trabajando. Aquella noche le tocaba estar de servicio y ella se encontraba en la casa completamente sola, sin nadie al cual poder acudir. Sin embargo, en un momento de serenidad puso en orden sus ideas y supo que tenía que ir a un hospital, pues el llanto no cesaba. Así que se puso lo primero que encontró -una sudadero de su marido- y se calzó unas zapatillas de deporte. Cogió todo lo necesario y después alzó en brazos a la pequeña para llevársela directamente al coche, donde la ató en la silla para bebés para después, arrancar el coche y poner rumbo al hospital.

Una hora y media más tarde, y tras haberle hecho pruebas a la pequeña, esperaba los resultados en la habitación que les habían cedido. La pequeña -algo más calmada por la ingesta del calmante que le habían dado- descansaba a pocos metros de ella, en una cuna especial. No habían conseguido bajarle la fiebre, pero tampoco podían hacer mucho más sin saber qué era lo que le ocurría a la pequeña. En cuanto los médicos se la habían llevado, Valyrâ había aprovechado para llamar a Bradley y contarle lo que había ocurrido, quien le había prometido que tardaría poco menos de dos horas en estar allí con ellas. Valyrâ estaba sentada en un sofá más que incómodo, impaciente. Los ojos le dolían del sueño, pero pese a ello, no quería dejar de mirar ni un solo segundo a la pequeña. Estaba realmente preocupada. No era su hija biológica, pero era una criatura indefensa que la necesitaba más que nunca. Realmente era como su madre en aquellos momentos, y esperaba por supuesto dar la talla. De vez en cuando, su vista se iba hacia la ventana que daba al pasillo, deseando que Bradley apareciera. Le necesitaba, allí y ahora, porque ella sola no podía cargar con aquello. No cuando la frágil vida de aquella personita pendía de un fino hilo.


Última edición por Valyrâ D. Belghëlmer el Mar Sep 25, 2012 11:19 pm, editado 1 vez
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Valyrâ D. Belghëlmer

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Re: Anywhere else but here | Bradley.

Mensaje por Bradley T. Kirchner el Mar Sep 25, 2012 11:11 am

Jueves 02.51 am Hospital Valyrâ

Echó una rápida mirada a la ventana que daba a la entrada de casa, cuando salió de esta para irse a trabajar. Tardaría horas en volver, pues aquella noche le tocaba estar de servicio. Se montó en el coche junto a su compañero de patrulla, y apartó los ojos de su casa, cuando justo el vehículo arrancaba y salía de la acera donde estaba aparcado, a una velocidad moderada. Ya echaba de menos a su pequeña. No habían pasado ni dos minutos, que necesitaba volver a verla. ¿Y su mujer? Habían pasado tantas cosas entre ellos últimamente que ya no sabía si la echaba de menos a ella también o no, como antes le sucedía cada vez que iba a trabajar. Pero había decidido volver a recuperar aquello que en su día tuvieron. Aquello que les hacía ver la vida de color de rosa todo el tiempo. La quería. Pero era cierto que aun sentía cierto recelo por todas esas cosas feas que se habían echado en cara entre discusión y discusión. Algo que en un principio no creía capaz que pudiese suceder de lo enamorado que estaba. Pasaron por el McDonald’s y pidieron por la ventanilla del McAuto unos cafés y algo que pudiesen comer después. Las patrullas de noche siempre eran agobiantes y cansadas. Pero a la vez interesantes cuando las cosas se ponían difíciles. La adrenalina que Bradley sentía no se la quitaba nadie.

Su móvil comenzó a vibrar. ¿Quién podría llamarle a esas horas, y estando de servicio? Normalmente entre ellos se comunicaban vía walkie y no por móvil. Al abrir la tapa (el móvil era de un modelo antiguo, aunque resistente. Para Bradley tener algo de ultima generación no era importante.) vio el nombre de su mujer en la pantalla. Arrugó el ceño y descolgó dándole al botón verde de llamada. A medida que ella hablaba, casi atropelladamente, el corazón parecía encogérsele por momentos. No dudó en pedir permiso para ir lo antes posible al hospital. Por suerte no se habían encontrado con ningún problema aquella noche-madrugada, y por eso no hubo problema alguno en que él pudiese “escaquearse” para ir a ver su pequeña, la cual estaba ingresada en el centro. Entró como un vendaval en el hospital, pero no le llegaron a decir nada pues ya le conocían allí. Le mandaron entonces a la habitación donde su hija estaba, junto a su mujer. Al llegar, vio la puerta cerrada. Se asomó por la ventanilla y las vio. Estaba nervioso. Preocupado. Pero mantuvo la calma en cuanto entró sin hacer apenas ruido en la habitación. - Hola. - saludó con rapidez y se acercó a la cuna con rapidez y se inclinó para acariciar los cabellos de su pequeño bebé. Estaba dormida, así que intentó no despertarla. Pero no se alejó hasta no darle un beso en la frente, cerrando los ojos en el acto. Fue entonces de lidiar con el nerviosismo de su mujer. Si es que lo estaba, porque las cosas habían cambiado tanto que Bradley cada día temía que ella no fuese ya ella.

- ¿Qué ha pasado? – preguntó mirándola a los ojos, aunque no por mucho tiempo. Su mirada fue de nuevo a parar a la cuna donde descansaba su hija. Aunque ella se lo hubiese explicado por móvil, quería volver a oírlo, pues realmente, por los nervios, no había oído apenas nada de lo que ella le había contado. Fue como si sus oídos se hubiesen cerrado casi por completo.
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Bradley T. Kirchner

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Re: Anywhere else but here | Bradley.

Mensaje por Valyrâ D. Belghëlmer el Sáb Sep 29, 2012 2:15 pm

Bradley no tardó demasiado en atravesar como un viento huracanado la distancia que le separaba de la habitación donde ambas mujeres descansaban. En cuanto lo vio traspasar la puerta de la habitación y acercarse a la cuna en donde se encontraba la pequeña, una exhalación salió disparada de entre los labios de la joven Vâlyra. - Hola. - Contestó con voz queda, en un tímido susurro que apenas fue imperceptible. Se levantó y se acomodó la sudadero que llevaba puesta, haciendo que esta le cubriese algo más aquellos pantalones vaqueros desgastados. Miró a Bradley, contemplando la ternura que destilaba cerca de aquella criatura indefensa y débil que pujaba por continuar existiendo. Aún no habían llegado los médicos y Vâlyra comenzaba a impacientarse, así que de nuevo, se puso a dar vueltas por la habitación sin saber muy bien qué hacer. Las esperas conseguían agobiarla, más aún cuando se trataba de salvar vidas humanas. De pronto, escuchó otra vez la voz de su marido y se quedó quita a un metro escaso de él. Le miró, y pensó la respuesta durante algunos segundo para, finalmente, dejar caer los hombros en un gesto de indecisión, al tiempo que un suspiro se escapaba de entre sus labios resecos. - No... no lo sé. Le di de cenar a la misma hora que siempre, la acosté y cuando todo parecía estar tranquilo, de pronto rompió a llorar. - Y eso era exactamente lo que había ocurrido. - Intenté calmarla, pensé que era porque no podía dormirse. Pero estaba ardiendo y decidí traerla al hospital. Te llamé en cuanto la atendieron. - Explicó con el suficiente nerviosismo como para más de una vez mirar al suelo en vez de en dirección a Bradley. De vez en cuando, alguna mirada furtiva se escapaba hacia la cuna de la pequeña. - Le han hecho análisis, y estamos a la espera de resultados. -

De nuevo Vâlyra ocupó el sitio que había dejado vacío en aquel sofá. No sabía dónde meterse, y tras desechar la idea de buscar consuelo entre los brazos de Bradley por miedo a que éste pensara algo que no debía, no hizo más que dejarse caer y concentrarse en esperar. La puerta de la habitación se abrió pasados cinco minutos. Un médico vestido con la típica bata blanca y una enfermera -que les saludó a ambos y se internó hasta la cuna para controlar las constantes y la temperatura de la pequeña- entraron en aquel habitáculo. El médico se paró frente a ambos y Vâlyra decidió entonces ponerse de pie y acercarse. Les contó que la niña estaba bien, que había tenido un pequeño cólico y que tras dejarla durante la noche en observación, le darían el alta a la mañana siguiente.

El médico y la enfermera abandonaron la habitación y Vâlyra se quedó mirando a la pequeña, sin observarse en ella movimientos alguno. Ni siquiera percibió el movimiento que Bradley efectuó para tocarse el pelo en un gesto nervioso y tampoco el instante en el que acercó a ella hasta que su brazo rozó el hombro de la joven. Su alma descansaba en paz ahora que sabía que la pequeña no corría peligro alguno; y aunque desearía podérsela llevar a casa, sabía que no era buena idea.
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Valyrâ D. Belghëlmer

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