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No, no es el tercer grado || Kaeden

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No, no es el tercer grado || Kaeden

Mensaje por Belia K. Svoboda el Sáb Sep 22, 2012 4:13 pm

Con Kaeden | en casa | 18:30pm

Por la ventana entre abierta se colaba al interior una pequeña brisa fría que hacía bailar a la blanca y fina cortina. Belia no parecía mostrar interés o algún tipo de sentimiento relacionado con aquello, estaba lo suficientemente concentrada en sus papeles como para no reparar en el aire que acariciaba su rostro. La mujer aguardaba con impaciencia al policía con el cual había citado una entrevista. Belia esperaba poder sacarle algo, lo que fuera, acerca de los sucesos que se acontecían en Praga un día sí otro también. Tratar de conocer a través de él lo que se escondía tras las calles derruídas de antiguos barrios en pie, era algo que además también le interesaba.
Con nerviosismo apreciable la rubia movía la pierna, a la vez que en la mano un bolígrafo hacía el mismo movimiento frenético y rápido que hacía su extremidad inferior. Aquella vez había decidido que la entrevista tendría lugar alejada del salón principal, donde recortes de periódicos y fotografía de gente colgaban de la pared o estaban desperdigados sin control por mesa y suelo. Un suceso que hacía que pareciese una lunática a los ojos de los demás.

Belia se levantó de la silla del comedor para dirijirse a la cocina, donde esperaba llenar dos vasos de agua para más tarde: Uno para ella misma y otro para su acompañante. Fue en ese momento que sus celestes ojos dirigidos a la ventana le proporcionaron la visión necesaria para darse cuenta de que entraba viento. Y sin más la cerró para que dejara de ulular entre la tela de la cortina. Terminó por apartar la misma para poder mirar por la ventana. Se encontrabe en un tercer piso, por lo que altura no era demasiada y podía ver llegar con facilidad a los que esperaba. Sin embargo se distrajo con el cielo, que presentaba un encapotado tono grisáceo a lo largo de su extendión ¿Llovería? Podía hacerlo de manera torrencial o simplemente cayendo un par de gotas precipitadas sobre los critales. Ella frunció el ceño, asqueada por visión de un día negro, oscuro y húmedo: no le gustaban los días de lluvia. Se apartó echando la cortina con brusquedad.

La soledad y el silencio en el que se sumía su hogar normalmente le resultaba reconfortante, pero aquel día parecía proporcionarle sensaciones diferentes a las acostumbradas. Se abrazó a sí misma, mirando de reojo la puerta cerrada que daba al salón, al otro lado del pasillo, y juró sentir miedo recorrer su espalda en una fina corriente eléctrica.
Sonó el timbre y Belia dio un giro rápido de cabeza, dirigiéndo su atención hacia la puerta principal situada al final del pasillo. Reaccionó extendiendo su ropa y acomodándose el pelo mientras caminaba descalza por aquel suelo de parquet. Ante la puerta se permitió respirar un par de segundos para alejar la impaciencia y el sentimiento de congoja que había sentido con anterioridad. Al abrir la puerta le dedicó una amplia sonrisa cómplice a la persona tras la puerta a pesar de no conocerlo de absolutamente nada.—Hola, gracias por venir agente.— se hizo a un lado cordialmente para poder dejarlo pasar.—Le aviso que las normas de esta casa incluyen dejar los zapatos en la entrada antes de pasar.— la muchacha se apartó de la puerta cuando entró y se colocó en medio del pasillo esperando a que el policía terminara.
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Re: No, no es el tercer grado || Kaeden

Mensaje por Kaeden A. Myers el Sáb Sep 22, 2012 4:43 pm

En un principio la entrevista no le interesaba lo más mínimo, cuando su jefe dijo que había una periodista que quería entrevistar a uno de los agentes él se negó en rotundo. No quería perder su tiempo concediendo entrevistas de ningún tipo, tiene muchas almas con las que hacerse y otros tantos asuntos importantes que tratar. Pero por curiosidad se informó un poco de dicha periodista y encontró que ella era algo interesante. La verdad sobre lo que sucede en Praga. Va bien preparado, ha meditado las posibles preguntas y, por supuesto, cuales serán sus respuestas. Tiene pensado jugar un poco con ella, quiere ver cuánto sabe e intentar manipularla un poco. Sí, para que al final se ofreciese voluntario ha tenido que encontrar la parte divertida a todo este asunto, algo que le beneficie de algún modo. No va a ayudar sin tener nada a cambio, es un demonio, no un asqueroso ángel.

Cruza la calle mientras observa con sus ojos azules el cielo encapotado. Parece que se va a echar a llover en cualquier momento, lo cual es de su agrado, por cierto. Le gustan los días oscuros y fríos. Una vez ha cruzado, se dirige hacia el portal que corresponde y sube las escaleras con deliberada parsimonia. No le importa hacer esperar a la periodista un poco, es más, con lo ansiosa que tiene que estar le gusta la idea de tocar las narices incluso antes de haber aparecido en escena. Se sonríe a sí mismo ante esa idea, mostrando una sonrisa que en ese cuerpo resulta hasta adorable. En cuestión de un minuto y medio ya ha llegado al piso correcto y se encuentra frente a la puerta correcta. Toca al timbre y espera pacientemente a que la periodista abra la puerta.

No sabe qué vestimenta espera ver ella, tampoco sabe lo que se espera de un policía, pero él sigue fiel a su estilo. Lleva una cazadora gruesa de cuero, una camiseta blanca, unos vaqueros y unas botas negras. El pelo lo lleva ligeramente en punta debido al viento y a su propia mano, y además no lleva el cinturón con su pistola y demás instrumentos que un policía suele llevar cuando está de guardia. Las calles son peligrosas, sí, pero él no es un humano, para él resulta todo un poco más sencillo.

Buenos días —saluda, correspondiendo a su sonrisa mientras entra al interior de la casa, con ambas manos en los bolsillos de su cazadora—. Está bien. Tu casa, tus normas —no le gusta la idea de ir sin zapatos, pero lo mismo da. cabe destacar que él pasa de hablar de usted y esas cosas, es más, como podrá comprobar, él podrá rozar hasta lo burdo. Sin sacar las manos de los bolsillos empuja una de las botas desde el talón hasta que acaba en el suelo. Acto seguido hace lo mismo con la otra, por fin librándose de su calzado. Antes de decir nada, se toma la libertad de escrutar a la rubia con la mirada. La primera impresión es muy importante, y ser observador también. Cuanto más sepa de ella mejor, por eso no se perderá ni un detalle a partir de ahora—. Por donde digas.
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Kaeden A. Myers

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Re: No, no es el tercer grado || Kaeden

Mensaje por Belia K. Svoboda el Sáb Sep 22, 2012 6:39 pm

Belia no perdió demasiado tiempo en nada más, se limitó a señalarle con el dedo la dirección en la que iba a ir y un paso seguido de otro la llevaron hacia el interior del comedor. Era un lugar pequeño, que albergaba en su interior a penas una mesa rodeada de cuatro sillas, una ventana y algo de decoración. Estaba contigua a la cocina y la rubia no solía utilizar aquel lugar con demasiada frecuencia.—Tome asiento donde prefiera.— ella era educada por naturaleza, pero estaba resultando más incluso de lo que solía serlo.
Cuando el muchacho se sentó, se fue directa a despejar la ventana de la cortina que antes ella misma había echado con tanto asco, para que la luz natural entrara en la sala alumbrando tenuemente la estancia. Volvió a situarse de pie en frente de su acompañante.—Belia Svoboda del diario Blesk.— extendió su mano para estrechar la de él en un apretón que sellaría el principio de la realción que se establecería entre ambos.

La rubia se sentó en la silla situada en frente de la de él, que le permitía una visualización directa a los ojos de su entrevistado. No, no era nada que te enseñaran en la facultad de periodismo, era algo que se aprendía con la experiencia: mirar a los ojos era la parte más importante de su trabajo.—Realmente...— dibujó una leve sonrisa ladeada en su rostro mientras abria la libreta y le sacaba la punta al bolígrafo para escribir. Sin embargo cambió por completo el hilo de sus palabras, pasando a una parte imporante. Metió la mano en el bolsillo de su pantalón vaquero oscuro para sacar una grabadora, que puso encima de la mesa.—¿Me permite grabarle?.— señaló con la parte de atrás del bolígrafo levemente la grabadora. Belia solía grabar sus entrevistas para que constatara en alguna parte los hechos de la veracidad de sus palabras, era tan meticulosa con esos detalles que nadie en su trabajo podía tacharla de mentirosa. Lo mejor de todo es que guardaba y clasificaba todas y cada una de las cintas por si le hiciesen falta con posterioridad. No se andaba con tapujos ni lo haría nunca.

Belia tuvo que cruzarse de piernas, adoptando una postura que le resultara cómoda de cara al tiempo que estuvieran charlando. Mentalmnte comenzó a recordar las preguntas que se había preparado para no tener que mirarlas durante el trabajo. Ella siempre mostraba temple, personalidad y una eficacia laboral envidiable por muchos. Sólo porque le gustaba hacer saber que era una excelente y sobresaliente profesional. Fueron sus tablas a la hora de entablar conversaciones y su desvergonzada lengua adornada lo que la hicieron encontrar trabajo en uno de los diarios nacionales más importantes de la República Checa. Y la mujer se daba por satisfecha, sin embargo la ispina clavada en su garganta de no saber lo que ocurría le hacía replantearse las cosas con respecto a su carrera ¿Conseguiría una exclusiva y alguna respuesta para ella misma? No lo sabía concerteza. Lo único que tenía claro es que no iba a rendirse hasta dar con ello, hasta saber con claridad cuáles de todas las cosas que se le pasaban por la cabeza era la respuesta adecuada.

Voy a hacerle unas cuentas preguntas. No tiene por qué contestarlas si no quiere, pero eso sólo aumentaría mis deseos por saber más.— otra de las peculiaridades de la mujer era la sinceridad pintada en los labios de la que siempre era portadora. Quizá no debía serlo tanto, por el trabajo que ostentaba, sin embargo siempre prefería ser directa antes que contar milongas de periosdista barato.—Así que cuando esté listo, empezamos.— aquel agente de policía desprendía sensualidad y atracción por cada uno de los poros de su piel, incluso en su infinita mirada podían verse. Por supuesto que la rubia se fijó en él ¿Quién no lo haría? Mas sin embargo, aunque no quisiera fijarse, aunque ni si quiera le gustase ese tipo de hombres, terminaría sucumbiendo a la tentación infernal del agente de policía.
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Re: No, no es el tercer grado || Kaeden

Mensaje por Kaeden A. Myers el Sáb Sep 22, 2012 7:29 pm

Coloca las botas juntas y en una zona donde no estorben. Quién sabe, tal vez no vive sola y entra alguien que no esté acostumbrado a tener botas de por medio. Aunque la idea de que tropiece con ellas es divertida, no quiere que nada interrumpa y/o retrase la entrevista. Además, hace tiempo que el demonio dejó de lado ese tipo de bromas tan bajas para dedicarse a asuntos importantes de verdad. Ha madurado mucho. Después baja la cremallera de su cazadora de cuello y avanza por donde ella le indica mientras se la va quitando, hasta llegar al comedor. Ahora que lo piensa, podría haberle invitado a cenar, por un día hubiese comido en condiciones -parece mentira que después de tantos años no sea capaz de cocinar en condiciones- y además hubiese sido todo bastante más ameno para la entrevista. Así lo ve él, claro, ella está centrada en su trabajo y esta entrevista supone algo muy importante, todo lo contrario que para Kaeden, que resulta ser un simple juego en el que tiene todas las de ganar. Cuando se encuentran ya en el comedor, toma asiento en una de las sillas, no sin antes haber colocado la cazadora en el respaldo, donde descansará hasta que la entrevista concluya y salga de esa casa. Se acomoda bien sobre la silla y escucha su presentación antes de extender su mano para estrechar la de Belia, que en comparación con la suya resulta algo pequeña y muy fina. Suave. Oh, cómo le gusta estrechar las manos de las personas.

Kaeden Myers... agente de policía, aunque creo que ya cuentas con esa información —echa un vistazo a lo que tiene sobre la mesa hasta que repara en los dos vasos de agua. Le sorprende. Vaya, a la periodista le preocupa que la garganta de Kaeden esté en perfecto estado para responder a todas sus preguntas, que seguramente no sean pocas. Pero el agua no es su bebida favorita. Ladea la cabeza mientras vuelve a mirarla, con la inteción de hacer un pequeño cambio—. ¿No tienes mejor una cerveza? Entrará mucho mejor que el agua, te lo aseguro —sonrisa inocente al canto.

Una vez más no está siendo para nada apropiado. Para empezar debería estar tratándola de usted y, para seguir, debería cerrar la bocaza y no pedir cosas como si se encontrara en su casa. Pero, como siempre, Kaeden es incapaz de ser del todo correcto, no le interesa serlo en este caso y... qué cojones, le apetece la cerveza, así que la pide. Si cuela pues estupendo, si no es así... bueno, no pasa nada, ya bajará después a tomársela él solito, sin preguntas que seguramente vayan a ser algo incómodas. Para poder compensar un poco su petición, está dispuesto a acceder a que le grabe, de modo que asiente con la cabeza. Siempre es muy cuidadoso con sus palabras, no teme ser grabado porque sabe que no conseguirá nada de él que pueda delatarle, al menos no demasiado.

No responder aumentará tu deseo de saber más, pero una respuesta podrá generar más y más preguntas —es lo que tiene, por cada pregunta que haga y en función de la respuesta, pueden surgir otras tres preguntas más. De todos modos, asiente con la cabeza, para que vea que lo ha entendido. Está bien, aunque intentará responder a todo... a su manera—. Cuando quieras.

No se aclara la voz, no muestra ninguna señal de nerviosismo. Sus ojos están centrados en los de ella, no se apartan ni un sólo segundo. Para ella el contacto visual es importante, pero para él lo es aún más. Puede que sea ella quien haga las preguntas, pero a partir de esas preguntas él también puede conseguir respuestas, y eso es importante. Entrelaza las manos sobre la mesa y espera a que le caiga la primera gran pregunta.
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Re: No, no es el tercer grado || Kaeden

Mensaje por Belia K. Svoboda el Dom Sep 23, 2012 10:02 am

La pregunta del hombre la dejó fuera de lugar. No había esperado nada parecido a aquello. Abrió la boca un instante y luego la cerró, un símbolo que demostraba entre la sorpresa y el pensar en la respuesta. Agitó la cabeza suavemente dos segundos para finalmente levantarse de la silla, coger el vaso de agua del policía e ir a la cocina para cambiarlo por una cerveza.—Espere un segundo.— y acto seguido cerró el cuaderno de anotaciones. Era una manía, una forma de proteger lo suyo y lo que le pertenecía. Porque en un mundo que se caía a pedazos o comía o era deborada sin piedad. Belia prefería lo primero.
Poco después de medio minuto, volvió con un botellín entre las manos y un vaso vacío por si prefería echarse allí la bebida. Sin más se la colocó delante a su acompañante y volvió a tomar asiente en su respectivo sitio.

Esperó la señal que indicara que tenía vía libre para darle al play de la grabadora. Y llegó en forma de asentimiento, que ella respondió con darle al botón de grabar desde aquel instante.
En el escote de su blanca camisa colgaban unas gafas de pasta negra que le servían para poder ver de cerca, una habilidad de la que Belia carecía desde hacía ya bastante tiempo. Se las colocó entonces para poder hacer las primeras anotaciones en la libreta. Echó su cuarpo hacia el respaldo del asiento, apoyando dicha libreta en sus propias piernas y darle la intimidad que necesitaba para escribir. La agudeza del policía le provocó una leve sonrisa mientras escribía.—Tómeselo entonces como una cita.—no lo era evidentemente, mas sólo pretendía ser amable.

¿Cuánto tiempo lleva en el servicio de policía?.—preguntas de calentamiento, para luego poder redactar la noticia con toda la veracida e información posible. Belia entonces levantó la cabeza para poder mirara a Kaeden, que al parecer no se sentía reacio a contestar ningún tipo de pregunta que ella le hiciera. Aquello decía bastante de él, por ejemplo que nada tenía que esconder. Pero ella estaba completamente segura que no le diría la verdad en muchas cuestiones.
La rubia era de no andarse con rodeos, por eso tras dicha pregunta fue directa al grano, a lo que verdaderamente le interesaba introducir en la mente del agente.—¿Cree usted en Dios, agente?.— ese tipo de preguntas dejeban descolocados a muchos con los que había hablado. Belia buscaba llegar a una conclusión final con aquella simple pregunta. Le sostuvo la mirada al castaño, buscando algún ápice de sentimiento que pudiera denotar la mentira o realidad de sus palabras al hablar ¿Y ella misma, creía en Dios? Belia tenía una serie de ideas opuestas con la existencia del Creador, sin embargo no podía admitir o desmentir la existencia del mismo porque nada le había hecho pensar ninguna de las dos cosas en su completitud. Reacia, así es como se sentía la checa con respecto a la existencia de un ser único creador de la existencia y la vida. No, para Belia no podía ser la única explicación del milagro que había resultado ser la vida.
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Re: No, no es el tercer grado || Kaeden

Mensaje por Kaeden A. Myers el Dom Sep 23, 2012 10:57 am

Por un momento cree que no le va a conceder lo que él quiere, que es una mísera cerveza. Venga, si es buena con él... tal vez colabore un poco más durante la entrevista. Su sonrisa se ensancha cuando al rubia se levanta y se lleva el vaso. Aprovecha ese poco tiempo que está fuera para abrir la tapa de su cuaderno, con fingido desinterés, y echar una ojeada. Pero no a lo que escribe, más bien a cómo escribe. Puede parecer una soberana tontería, pero por la letra de las personas uno puede sacar muchas cosas. Kaeden ha aprendido a fijarse hasta en el más mínimo detalle, llevando la vida que lleva es importante conocer a las personas si se lo quiere llevar todo a su propio terreno. Deja la libreta en cuanto se ha fijado en ello y vuelve a colocar la mano junto a la otra, entrelazándola e intentando no dejar evidencias de que se ha dejado llevar por la curiosidad. Seguramente a la rubia no le haga demasiada gracia.

Cuando vuelve con la cerveza no tarda mucho en hacerse con ella y en quitar la tapa de la misma con la mano. Está acostumbrado a retirar las chapas con la mano, ya tiene práctica en hacerlo. Acto seguido se lleva la botella a los labios y le da un buen trago, saciando un poco su sed y reconfortándose con el pasar de las burbujas por su boca y garganta. Esto es otra cosa, ha hecho bien en cambiar el agua por la cerveza. Le da brevemente las gracias -lo único decente que ha hecho a parte de presentarse como es debido- y espera a que ponga la grabadora en marcha para dar inicio a la entrevista. La primera pregunta le parece muy suave, algo le dice que la siguiente no será del mismo palo y que tendrá que rebanarse un poco más los sesos para responder. Bueno, mientras tanto se centra en la primera pregunta, a la cual responde brevemente.

Cuatro años —él, como demonio, mucho menos, pero tiene que dar el número exacto del humano. Aguarda pacientemente a la segunda pregunta, mientras observa a la rubia con la cabeza ladeada, aún escrutándola con la mirada. No le importa si eso la puede molestar, sería divertido ver cómo la entrevista se pone más nerviosa que el entrevistado. Ni parpadea cuando escucha la siguiente pregunta, es como si no le sorprendiese algo como eso. Sabía que la siguiente pregunta iba a ir con más caña, aunque no imaginaba que sería de ese estilo. De todos modos sabe disimular muy bien, no tiene problema en hacerlo en esta ocasión también. Al final acaba soltando una carcajada. Es bastante irónico que le esté haciendo esa pregunta a un demonio, precisamente. ¿Cree Kaeden de verdad en Dios? Bueno, es quien es, supuestamente porque Dios lo quiso así. Existen los ángeles y sabe de buena mano que el infierno existe. Además él cree ciegamente en Lucifer, ¿por qué no debería creer en Dios también? Sería ilógico no hacerlo—. Creo en él, sí. Aunque me parece que últimamente se está tocando un poco las pelotas, ¿no te parece? No parece importarle mucho nuestro destino —más bien el de los humanos, que son los que están de por medio. Está demasiado ocupado creando más soldaditos y esas cosas—. ¿Tú crees en Dios, Belia?

Es consciente de que la que hace las preguntas es ella, pero se le da muy bien hacer como si en realidad estuvieran tomando algo en cualquier cafetería o bar. Vuelve a coger la botella y a dar un trago, aún sin quitarle el ojo a Belia de encima. Ahora que la cosa está interesante le importa mucho su reacción a todo.
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Re: No, no es el tercer grado || Kaeden

Mensaje por Belia K. Svoboda el Dom Sep 23, 2012 11:44 am

Fue ella quien pareció sorprendida tras realizar la pregunta. El muchacho no mostró emoción ninguna, como si realmente aquella pregunta se la hicieran todos los días. Levantó una ceja con excepticismo, había dado con un individuo que al parecer le costaría analizar simplemente observándolo. Expulsó aire lentamente pero con ganas, como si llevara aguantando la respiración un buen rato. Belia no espondió a la retórica primera pregunta de Kaeden, dejó que siguiera hablando hasta llegar a un punto en el que no esperaba verse: era ella la que debía contestar. Levantó bruscamente la cabeza, dejando la frase en el cuaderno a medio escribir con el bolígrafo aún contra el papel. Una acción que dejaría en él una marca de tinta. No sabía cómo responder a esa pregunta, así que optó por dejarla en el aire.—Puede.— Belia dejó que el silencio envolviera la situación mientras intercambiaba su mirada con la de él. No, no se dentendría demasiado tiempo en explicarle a su entrevistado la visión y anhelos que tenía ella con el mundo. Era extraño pensar dentro de su mente y no esperaba que nadie entendiera su punto de vista.

Según su criterio policial, ¿cree que todo lo que acontece es normal?.— la periodista había roto el silencio provocado por la falta de palabras en poco tiempo, alrededor de unos treinta segundos. Se recalcó sobre la última palabra, dando a enteder que era lo que verdaderamente le interesaba.—Porque ha estado en casos de desapariciones y muertes sin un móvil o patrón fijo.— prosiguió tomando aire.—¿Qué me puede decir, por ejemplo, del caso Sloane?.— Belia había hecho los deberes antes de la entrevista. Se había preocupado de indagar en los asuntos policiales de Kaeden con anterioridad y elegir aquellos casos de origen extraño y ligado a los sucesos acontecidos recientemente en Praga. Una ciudad que había empezado no sólo a decaer por catátrofes naturales, si no por la aparición de asesinatos, suicidios y múltiples casos relacionados con la muerte. El número de ataques se habían casi multiplicado por diez en los últimos años y, curiosamente, ninguno de ellos parecía tener solución.

Después de hablar durante aquel tiempo, esperó a que el policía contestara y le hablara todo lo posible a lo que ella había soltado. La mujer apoyó su rostro sobre su propia mano, quedando ésta próxima a su boca mientras mostraba el interés que le provocaban todos los fenómenos que se acontecían a su alrededor. Y sin embargo ella nunca sentía miedo de que algo pudiera pasarle, jamás pensaba en su futuro próximo o lejano. Se enfocaba directamente a vivir su presente, su ahora, como si no hubiera nada por lo que vivir mañana. En su descuidado pasotismo por ella misma se encontraba la peligrosidad de sus acciones, que la llevaban sin remedio al desastre personal que no quería ver ¿Importaba a caso? Nada tenía demasiada importancia si no lograba lo que se proponía.

Belia era una mujer moderna, una periodista encerrada del mundo exterior que veía tan sólo lo que quería de éste. Una faceta que un profesional quizá no se pudiera permitir ¿No era eso lo que le hacía ser tan especial? Probablemente. Sin embargo le traía tantos problemas insolucionados que la rubia ya había perdido la cuenta de cuántos acarreaba a su espalda. Y ella seguía siendo medianamente feliz dentro de su burbuja, una burbuja que acabaría por explotarle en la cara si no tenía más cuidado con sus acciones.
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Re: No, no es el tercer grado || Kaeden

Mensaje por Kaeden A. Myers el Dom Sep 23, 2012 12:17 pm

Puede. Entiende a los humanos, es muy fácil creer en el mal cuando eso es noticia día sí y día también, pero es muy difícil pensar en Dios cuando nada de lo que sucede en la ciudad es bueno. ¿Dónde está Dios? ¿Qué hace por evitar todo lo que está sucediendo? En realidad no se está tocando las pelotas, como dice Kaeden, se está preparando y ya ha tenido que enfrentarse a más de un resurgido. Sabe que la cosa irá a peor, pero mientras tanto la cosa no va tan mal para los demonios y eso los humanos lo notan mucho. De ser humano, Kaeden no creería en Dios, sería incapaz de hacerlo, y posiblemente eso sea lo que le pasa a Belia, que es incapaz de ver nada bueno en todo lo que está sucediendo. Sin embargo, parece que sabe algo, y lo va demostrando a medida que va haciendo preguntas. Sin duda anda muy acertada, pero él no puede responder con sinceridad a esas preguntas sin que haya consecuencias. Y esas consecuencias no sería buenas para él, tiene que cuidarse a sí mismo un poco.

Creo que sí es normal, aunque queden casos sin resolver, no dejan de ser casos bastante corrientes, no hay nada que no se haya dado a lo largo de la historia —en parte es cierto, estas desapariciones se han dado desde siempre, él mismo ha sido responsable de muchísimas de ellas, el único problema es que ahora mismo se están multiplicando y la sociedad lo está notando de verdad. Han dejado la sutileza a un lado—. Cada vez hay más grupos peligrosos en las calles, de hecho llevo unas semanas siguiendo la pista de uno. Eso explica las muertes, las desapariciones y los suicidios. Hay mucho miedo, ese es el problema —el miedo les obliga a ser mucho más violentos y a defenderse a la mínima. Claro que, los demonios están teniendo mucho que ver en todo eso, pero esa información se la guarda—. ¿Qué crees que hay en realidad? ¿Una especie de asesino en serie? Oh, espera, has nombrado la palabra normal. ¿Esperas que haya espíritus malignos? ¿Seres mitológicos modernizados? El hombre es suficiente para sembrar todo este caos, lo que faltaba ya es añadir cuentos para no dormir.

Si ella está pensando en esas cosas no va muy desencaminada, y eso resulta un problema para ella misma. A Kaeden le da bastante igual que descubra toda la verdad, por muy periodista que sea, muy pocas personas van a ser capaces de creer lo que tenga que decir. ¿Ángeles y demonios? Eso entre otras cosas, parecen las típicas cosas que diría una persona que está al borde de entrar en un psiquiátrico. Se queda un poco pensativo cuando comenta ese caso del que se acuerda muy bien. Sí, eso fue algo sobrenatural, está claro, pero puede darle la vuelta para que parezca todo más normal. Al fin y al cabo es más fácil pensar que fue un caso aislado, sin respuesta, a creer que los demonios han tenido algo que ver.

Poca cosa, era una persona que se dedicaba día y noche a hablar sobre demonios y sobre que iban a quitarle su alma. Al final se acabó suicidando —eso fue todo, en resumidas cuentas. La verdad es que no se estaba volviendo loca, era cierto y él conoce al demonio en cuestión, pero es más fácil hacer como si a la tía le faltaran dos o tres tornillos—. Que una persona que no esté en su sano juicio diga eso no significa que todos debamos echar la mano a los crucifijos y a las biblias. ¿O usted cree a Sloane? Si es así no le aconsejo que lo publique, podría ocupar la habitación que guardaban para ella en el psiquiátrico —le guiña el ojo y ríe entre dientes. Se le da bastante bien hacer como si nada.
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Re: No, no es el tercer grado || Kaeden

Mensaje por Belia K. Svoboda el Dom Sep 23, 2012 3:20 pm

Las palabras de Kaeden estaban siendo grabadas por el aparato que descansaba encima de la mesa, podía relajarse un poco y prestar atención a las palabras del hombre. La rubia se sentía en cierto modo atacada por los comentarios sarcáticos de él, Belia sólo intentaba de darle una explicación distinta a lo que todo el mundo creía. No iba con ella dejarse llevar por las creencias de la mayoría de la población. No estaba loca y mucho menos pretendía estarlo. No obstante en ningún momento abrió la boca, se dedicó a escucharlo y analizar lo que decía con detenimiento. Mantuvo la postura que había adoptado ladeando un tanto la cabeza, dando a entender que estaba comprendiendo lo que hablaba desde un punto de vista subjetivo y poco compartido. La periodista trataba de no hacer notar la ofensa que sentía hacia su persona y, por el momento, parecía andar bien encaminada. Tampoco era nada del otro mundo.

¿Por qué no?— dijo finalmente a su última pregunta, la única que no se dignó a no dejar sin contestación. Belia parecía haber dejado la entrevista algo de lado, pasando a ser quizá algo más personal aquella conversación. Se saltó incluso su propio guión a seguir. Entonces dejó el bolígrafo en la mesa y entrecruzó sus manos sobre la mesa.—¿Por qué está más loco él que cree en demonios y usted sin embargo parece tan cuerdo creyendo en Dios?.— hizo una leve pausa, quitándose las gafas y sosteniendo éstas mismas con una sola mano.—¿Por qué cree usted en un bien supremo y no es capaz de creer entonces en el mal?— y con aquello no estaba diciendo que ella pensara verdaderamente en su existencia, peor le intrigaba saber la razón por la cual tachaba de loco a un hombre que había defendido la existencia de demonios que pretendían poseerlo. Entonces decidió aprovechar la situación y seguir el rumbo de la entrevista seguidamente. Una carpeta situada en una pequeña cómoda bajo la mesa, albergaba en su interior otros casos relacionados con posesiones recientes.—Y al parecer últimamente Sloane no ha sido el único.— Belia se levantó de la silla para poder coger esa carpeta con archivos que había conseguido vagando por internet. La abrió mientras caminaba de nuevo hacia su asiento.—Sloane, Harrison, Lewis...— a medida que pasaba las páginas iba leyendo los apellidos de los susodichos.—Volkova, Krivarot, Rowe...— y finalmente tomó asiento sin despegar los ojos del papel, ojos a los que ya les había colocado de nuevo las lentes.—Quizás conozca a alguno, pero son algunos de los casos recientes de supuestas posesiones. Todas las historias acaban igual, señor Myers.— Belia sabía que aquellos no eran los únicos casos a lo largo de la historia. Mas sólo quería ver cómo reaccionaba el agente ante los hechos.

Con un movimiento de la mano Belia le acercó la carpeta arrastrándola por la superficie de la mesa.—Pero dígame algo ¿a cuántos de los asesinatos, desapariciones y catástrofes se les ha encontrado un origen? ¿Cuántos de ellos han sabido resolver los cuerpos de seguridad del estado?— volvió a echarse contra el respaldo de la silla. La opinión de un policía era todo cuanto quería. La rubia no era imbécil, sabía que le contestaría alguna mentira y tampoco esperaba que la tomara por cuerda o no se burlara de ella. Entonces calló, esperando con ansias la respuesta del agente de policía. Sabía que eran pocos, porque para eso funcionaba dentro del mundo de la investigación e indagaba sobre ese tipo de asuntos.
La periodista sabía que se arriesgaba con aquellos actos, que muchos podrían perder el respeto que tenía por ser quien es y que, como muchos otros, probablemente sería condenada para siempre en la línea que traspasa la locura.
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Re: No, no es el tercer grado || Kaeden

Mensaje por Kaeden A. Myers el Dom Sep 23, 2012 3:57 pm

Ella no está dispuesta a creerle, tiene instalada en la cabeza la idea de que hay algo más a parte de bandas criminales y no habrá forma de sacárselo de la cabeza por mucho que él lo intente. Aunque todo se esté volviendo contra él poco a poco, se mantiene firme en su sitio, mirándola con fijeza y bebiendo de vez en cuando de la cerveza, con una seguridad y una tranquilidad muy poco propias de una situación y una conversación como esa. Seguirá con lo que ha empezado, que será tacharla de... ¿tener una imaginación desbordante? Eso por no decir loca, claro. Empieza respondiendo al tema de Dios, que es el que más puede interesarle quitarse del medio. No le gusta hablar de él, al menos no de esta forma.

Por supuesto que creo en el mal, ¿no es evidente que es lo que está llenando estas calles? Pero una cosa es que crea que hay un ser supremo dedicado al bien y otro ser supremo dedicado al mal, y otra muy diferente es creer que las calles están llenas de demonios que se dedican a... ¿poseer los cuerpos de los demás? —suelta una suave carcajada mientras niega con la cabeza. Si ella supiese que tiene toda la razón del mundo... bueno, en parte lo sabe, sí, pero aún no está segura del todo, de lo contrario no estaría Kaeden sentado en esa silla—. Suena a cuento, como ya te he dicho dudo mucho que haya nada semejante a eso. Cada vez hay más bandas y hay más violencia en las calles, no es necesario alejarse de la realidad para ver la verdad de este asunto.

Cree que muchos humanos estarían de acuerdo con él en todo eso, se puede creer en los dos extremos, Dios y Lucifer, pero de ahí a pensar que hay otras razas que pueblan la tierra y que conviven entre ellos... ya es mucho pedir para la mayoría de ellos. Se termina la cerveza y deja la botella vacía sobre la mesa para ya centrarse del todo en la entrevista, que se está tornando cada vez más y más interesante.

Praga es enorme, Sloane no iba a ser el único en tener problemas mentales de cualquier tipo. Mira, Belia, de esto ha habido toda la vida, y no lo digo yo, lo dicen mis superiores. Siempre ha habido casos de este tipo, si supieses la de veces que la policía ha interrumpido un supuesto rito satánico te caerías de esa silla. Esas personas se vuelven paranoicas y transmiten esa paranoia al resto de las personas, cuanto más eco se haga de esto más casos encontraremos de este tipo —ella en parte puede ser culpable de que toda esa paranoia, que resulta no serlo, se difunda—. Está bien, imaginemos por un momento que tienes razón, que los demonios están saliendo del subsuelo para poseer a los humanos. ¿Cómo piensas pararlo? ¿Piensas regalar rosarios a todo Praga? ¿Tal vez piensas poner a los curas a bendecir hasta las botellas de agua? ¿No te das cuenta de lo absurdo que resulta todo esto?

El público estará de parte de Kaeden, al menos la mayoría de ellos, que no creen en cosas de este tipo. Pero le gusta que Belia sí confíe, que piense que hay algo más a parte de bandas que se dedican a montarla por las noches. La hace más inteligente que a las demás, le sorprende viniendo de un ser humano, y mucho se teme por ella que todo lo que sabe podría acabar volviéndose en su contra. Sería una pena.

A veces la explicación más simple es la más correcta. Se les ha encontrado origen a la mayoría de esos asesinatos, y en general, la gente desaparece más de lo que uno se piensa —se dedica a decir lo que la policía suele decir en estos casos, no irá más allá—. Está todo controlado, no es necesario sacar las cosas de contexto. ¿Tanto cuesta entender que estas cosas suceden? Porque parece que hay personas que no están dispuestas a admitir que las cosas son así. La gente mata, muere, secuestra, desaparece, los accidentes suceden. Una mala racha no es un vaticinio del apocalipsis.
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Re: No, no es el tercer grado || Kaeden

Mensaje por Belia K. Svoboda el Dom Sep 23, 2012 4:24 pm

Negó con la cabeza ante las primeras afirmaciones del señor Myers, que no conseguían quitarle de la cabeza las ideas descabelladas de su observadora mente. Belia estaba convencida de que había algo más allá de las cuatro paredes de su casa. Y quería descubrilo, pero no conocerlo. Echó su cuerpo hacia delante, apoyándose contra la mesa para darle proximidad a la situación. A parte de todo lo que pudiera estar pensando el agente, le parecía una conversación bastante intersante.—No hay nada de diferente en esa cuestión según mi opinión. Si nos basamos en las religiones muchas de ellas, que por cierto defienden la existencia de Dios y de Lucifer así como su séquito de ángele sy demonios respectivamente, creen en la posesión del alma. En la representación física del mal a partir del ser humano. Si no, no existirían los exorcismos.— hizo una pausa, pensando en lo que contestar después.—Se niega la existencia de algo que no está seguro de que exista, sin embargo yo no voy a afirmar que así sea, simplemente lanzo información Kaeden.— y entonces volvió hacia atras, como si no pudiera estar en una misma posición durante demasiado tiempo.

Cuando el agente volvió a hablar, volvió a notar el deje de burla en sus entrecruzadas palabras. Algo que no le hizo más que sonreir ¿Paranoia?—Mi trabajo no es solucionar las cosas, sólo darlas a conocer. Para ponerles fin ya está su puesto de trabajo caballero.— la educación seguía estando en ella, a pesar de ser un tema tan sumamente delicado por demasiados motivos existentes.—No me importa ser la loca de Praga, si es lo que usted piensa, por tratar de darle explicaciones diferentes a lo que los demás piensan. No es ningún delito y, por supuesto, sería supuestamente tan respetable como el que cree en la ciencia. Y eso que me considero del segundo grupo...— y en cierto modo era así, por otra parte prefería seguir siendo la brillante periodista del diario Blesk.

¿La mayoría se habían resuelto? No tenía sentido. Los últimos informes de los que había sido testigo indicaban cosas contrarias...sin embargo dejó pasar el tema. Pero no lo olvidaría porque quizá, ella había terminado por informarse mal de los últimos acontecimientos: lo averiguaría.—Afirma que el mundo entero está pasando por una mala racha.— no sólo era la capital checa la que se veía afectada por los extraños acontecimientos que Belia investigaba, el resto del mundo sufría también las consecuencias de lo que fuera que hubiera detrás.—¿Un complot de bandas para apoderarse del mundo, quizás?— ahora era ella la que trataba de ser irónica. Sin embargo su semblante no se permitió cambiar aquella vez, dejando que las emociones quedaran dentro y dejando paso a la profesionalidad en su tono de voz. Aunque estuviera tratando de ser todo lo contrario.
La rubia alargó el brazo hasta su vaso de agua, al que le dio un trago para saciar su sed y refrescar su garganta. Posteriormente volvió a depositarlo en el lugar en el que había estado.—¿Por qué está a la defensiva?— fue una pregunta que se le acababa de ocurrir y que había estado observando durante el transcurso de la conversación. Kaeden se comportaba como si ocultara algo o quisiera alejarla con fervor de sus ideas sobrenaturales. Aquello le llamó tanto la atención que no pudo evitar saltarse, una vez más, las normas que se había inpuesto a la hora de realizar el cuestionario.
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Re: No, no es el tercer grado || Kaeden

Mensaje por Kaeden A. Myers el Dom Sep 23, 2012 4:52 pm

Sí, todo eso esta escrito, y hay muchas personas que creen en los demonios y demás cosas, pero no hasta tal punto de pensar que se acerca el apocalipsis porque las personas están siendo poseídas. En fin, si él fuese un humano la tomaría por loca, claro que, desde su punto de vista, sólo ve que es inteligente y que hace bien al no creer todas las mentiras que el policía está soltando. Escucha atento cada una de sus palabras, interesado en ver cómo sostiene su teoría de que los demonios están tomando la tierra, que aunque acertada, parece insostenible. Mete otro factor, que son los ángeles, los cuales no han tenido ni una pizca de protagonismo en toda la conversación. Es más divertido hablar sobre la raza de los demonios, al parecer es la más poderosa de las dos, o por lo menos la que más ruido está metiendo.

Una cosa es que crea en Dios y otra que me crea esos libros tal y como están escritos y/o los están interpretando. Puedo creer en Dios y Lucifer sin creer en los ángeles o los demonios —no hay más, no hay más que salir a la calle y preguntar cuántos creen en los ángeles y en los demonios, seguro que el ochenta por ciento de las personas se echa unas risas muy serias—. Me preguntabas sobre mi opinión al respecto, y te digo que no creo en eso. Todo caso tiene una solución, puede que no demos con la solución de todos, pero la tienen, y no guardan relación con esas cosas.

No es capaz de instalar la duda en la rubia, ¿qué pasa si en vez de seguir intentándolo deja la puerta abierta a que piense que sabe mucho más de lo que parece? Asiente con la cabeza a eso de que para ponerles fin está él. Está precisamente para alimentar todo eso mucho más, pero vale, lo aceptará como el supuesto humano que es. Lo mejor de todo es que ella sigue insistiendo en esa idea, y no cambiará nada de lo que nadie le diga. Bien, que siga investigando hasta que se encuentre con un demonio con pocas ganas de tonterías, al que no le apetezca jugar a las entrevistas como a Kaeden.

El hecho de que ciertas bandas o grupos criminales estén intentando hacerse con el control me parece más plausible que el hecho de que estemos siendo atacados por demonios —para cualquier persona eso sería lo más lógico, pero Kaeden ha dado con un hueso duro de roer. Esboza una media sonrisa cuando escucha la última pregunta—. No estoy a la defensiva, sólo discuto tu punto de vista. Si me parece que es absurdo no voy a darte la razón, ¿no te parece? Claro que no te lo parece —encoge sus hombros antes de ensanchar un poco la media sonrisa, mientras la mira fijamente—. O tal vez me pongo a la defensiva porque soy parte de lo que crees: un demonio que se ha hecho con el cuerpo de un pobre chico —aunque habla con ironía, la forma en la que se muerde el labio inferior y retira la mirada de ella le deja un poco como culpable. Se puede ver cómo ese gesto destila maldad. Claro que, eso es algo que sólo ha podido captar ella, la grabadora únicamente ha podido captar la ironía en sus palabras.
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Re: No, no es el tercer grado || Kaeden

Mensaje por Belia K. Svoboda el Dom Sep 23, 2012 5:19 pm

La atacaba. Estaba segura de que lo estaba haciendo. Belia suspiró fuertemente ante la ironía presente en el muchacho, una ironía que le hizo temblar de los pies a la cabeza. Una extraña sensación malévola salía de los ojos del policía -ojos que ya no la miraban-, esa clase de sentimientos reflejados que a Belia le hacían entre cerrar sus azules ojos. El pelo en su nuca se erizó en forma de aviso, como lo hacen las bestias cuando se sienten amenazadas, pero ella no movió ni un músculo. Simplemente se asombró de tal congoja y, por supuesto, que no se le hubiera ocurrido esa teoría.—Interesante teoría, la tomaré en cuenta para la próxima vez.— y fue entonces cuando apuntó aquel matiz en su cuaderno.—Hay formas de no estar de acuerdo con lo que yo defiendo, sólo me pareció que había algo más entre sus teorías que no quiere contarme.— fue en ese momento que empezó a llover, notable cuando las gotas comenzaron a chocar contra el cristal de la ventana de la estancia. Lluvia torrencial y fuerte, de esa que provoca un estado de ánimo inferior en Belia.
La oscuridad era cada vez más intensa en la calle, por lo tanto también lo era en el comedor. La mujer alargó el brazo para llegar al interruptor de la luz que se encontraba a su derecha, encendiendo las luces colgantes situadas sobre la mesa. Aquelle le dio un ambiente más privado a la situación, como si fuera una verdadera sala de interrogatorios.—No es lo que parece.— se dirijió hacia Kaeden, en forma casi disculpa por la sensación que daban

La respuesta a sus propias afirmaciones que le había dado con anterioridad no terminaban de convencer a Belia ¿Creer en una versión diferente? Era posible. Por eso se interó por el tema más de lo que hubiera deado en aquel momento.—¿Qué piensa pues acerca de Lucifer, Satanás o como le llame? En el caso hipotético que existiera, ¿lo cree capaz de causar tanto daño o tiene otra versión de él que debamos conocer?— también era un pregunta que le interesaba personalmente, no obstante podría serle útil a la hora de seguir indagando en dichos fenómenos.—Y si me permite otra pregunta...— aquella la apuntó en el cuaderno, tachñandola como perteneciente a la entrevista.—¿Qué explicación le dan los científicos a las catástrofes climáticas tan sucesivas e imposibles que se dan ultimamente?— ella las conocía perfectamente, sólo quería ver si lo que Kaeden decía coincidía con las últimas noticias dadas e, incluso, ver su versión de los hechos. A pesar de ser un personaje extraño para la muchacha, resultaba curioso conocer lo que pensaba.

Hasta el momento Belia no había encontrado alguien con quien hubiese discutido tanto sobre los temas tratados. La mayoría tenían las mismas creencias que ella no compartía, aunque era difícil saber con exactitud qé podía compartir ella con respecto a cualquier tema. Era cabezota, y siempre tenía argumentos que dar para cualquier tipo de problemas. Exceptuando los problemas de caracter personal, para los que no tenía ni argumento ni solución. Por eso se había dedicado al periodismo, para poder decir y hacer lo que le diera la real gana allí donde fuera. Todo el que la contrataba alguna vez, sabía que no podía intentar manejar lo que decía en sus columnas y artículos porque, de ser así, acabaría por marcharse dejándole en la redacción del último periódico una sorpresa desagradable.

Débilmente, Belia empezó a escuchar en el salón la llamada del teléfono, que sonaba con intensidad desde la otra habitación. Rompió entonces el contacto visual con Kaeden, para girar la cabeza en dirección a la puerta. Poco tiempo después se volvió a centrar en el muchacho.
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Re: No, no es el tercer grado || Kaeden

Mensaje por Kaeden A. Myers el Dom Sep 23, 2012 6:15 pm

Nota que ella es capaz de sentir la maldad, todo aquello que un demonio es capaz de derrochar con un solo gesto. No le importa que lo vea, ya no le importa alimentar su creencia hacia los demonios. Es ella la que está dispuesta a jugar con fuego, y si alguien se va a quemar, ese alguien será ella, con toda seguridad. Vuelve a sonreír de nuevo cuando hace hincapié en el hecho de que cree que él sabe algo que no está contando. Hay tantas cosas que se está guardando para sí mismo... no podría salir todo a la luz, no de forma tan brusca, aunque él es consciente de que algún día el mundo será capaz de ver la verdad, y entonces sí que se montará una buena. Los humanos desconfiando de todo el mundo, los demonios haciendo de las suyas, los ángeles intentando encaminar a los humanos... lo dicho, un caos.

Tal vez sea cierto, tal vez haya cosas que no quiera contarte —las hay, pero no piensa decir una sola palabra al respecto, suficiente le ha mostrado ya de lo que en realidad, o de lo que puede ser—. No te preocupes, es mejor que estar a oscuras y no poder verte —se gasta una media sonrisa antes de despegar las manos de la mesa para cruzar los brazos—. No lo sé, tal vez sí, o tal vez sería aún peor que todo esto. No lo sé. No dispongo de una bola de cristal en la que poder ver este tipo de cosas —aunque le gustaría, quiere saber cómo acabará todo ese enfrentamiento y demás historias—. Si tienes razón, con el tiempo se verá, ¿no te parece?

Seguro que ella no lo está deseando, seguro que es el tipo de persona a la que le encantaría poder detener esas cosas, y que desgraciadamente no puede hacer nada por evitarlo. Por desgracia, para la última pregunta sí que no tiene una buena respuesta que ofrecer. Él sabe a qué se debe realmente, pero no tiene la menor idea de lo que los científicos están diciendo al respecto. Y tampoco le interesa lo que digan, al final no van a ser capaces de hacer nada por evitarlo, hallar la respuesta no les salvará de nada.

No tengo ni idea, sinceramente. Llevo mucho sin echar un vistazo a las noticias —no se moja, no quiere decir nada que le pueda dejar como un idiota. Si no conoce la respuesta es mejor no dar ninguna, ni siquiera intentar inventárselo—. Es lo que tiene ser policía y que corran estos tiempos, me paso el día exorcizando demonios.
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Re: No, no es el tercer grado || Kaeden

Mensaje por Belia K. Svoboda el Dom Sep 23, 2012 8:01 pm

Levantó una ceja, no esperaba esa contestación. Una excusa, una mentira diciéndole que realmente le decía todo cuanto sabía, eso era lo que esperaba oir. En su lugar obtuvo algo muy diferente que avivó su curiosidad en él.—E ahí mi curiosidad.— la mujer estaba segura que no sería la última vez que se encontraría con el agente. No esperaba quedarse quieta ni satisfecha con lo que había sacado de la tarde, que era más bien poco, iría tras él lo que hiciera falta para saber qué escondía bajo el brazo con tanto ainco.—¿Tiempo? Quizás no tengamos de eso.— tal cual evolucionaban las cosas en Praga, todo apuntaba a que o encontraban soluciones para sus inmensos problemas, o terminaría carbonizados y aplastados bajo los escombros de una ciudad fantasma.

No veía las noticias...¿qué clase de policía no veía las noticias? A ojos de los demás no sería extraño. Quizás no tuviera tiempo, como él decía, o simplemente no le gustaba verlas. Mil posibilidades podían darse. Pero para ella todo era motivo de duda ¿qué clase de periodista sería si no lo hiciera? Un leve carcajada se le escapó por el último comentario del policía mientras mantenía la boca cerrada, por lo que pareció más una burla hacia su persona que el sarcasmo que ésta contenía. Dejó el bolígrafo entonces sobre sus piernas, olvidándose de la libreta porque, a raiz de todo aquello, se le habían olvidado las preguntas principales.—Los demonio no hacen exorcismos.— seguía con su particular broma hacia el policía.

¿Tiene algún problema en que use estos comentarios posteriormente?— y si no le daba su consentimiento realmente le daba igual, usaría lo que tenía para dar con la verdad.—¿quiere tomar algo más? ¿Quizás venir conmigo a cenar?.— fuera del trabajo. Pero era mentira. Sólo eran excusas para poder llegar mejor hasta él, conocerlo o al menos intentarlo. No esperaba que se diera cuenta del juego pero si lo hacía y la seguía sería aún más interesante para ella introducirse en su mundo. No le preocupaba lo más mínimo que pudiera ser o no peligroso para su persona, ella simplemente no oveía la gravedad del asunto que envolvía al agente.

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Re: No, no es el tercer grado || Kaeden

Mensaje por Kaeden A. Myers el Dom Sep 23, 2012 8:31 pm

Lo sabe, antes de empezar la entrevista le ha advertido que el que no responda a preguntas sólo conseguirá que ella tenga aún más ganas de saber, lo cual puede resultar algo fastidioso... o beneficioso. Ha encendido la curiosidad den la rubia, sabe que ese no será su último encuentro y eso le gusta. Eso sí, tiene que tener cuidado con la curiosidad, no se sabe dónde te puede llevar y resulta muy peligrosa. Sino que se lo pregunten al famoso gato al que tanto nombran. Le dedica una corta sonrisa cuando hace ese comentario sobre el tiempo. Es cierto, tal vez no dispongan de tanto tiempo, pero por lo menos las cosas no se harán esperar, ¿no es así? Descruza los brazos y vuelve a apoyarse en la mesa, está esperando a que ella pague la grabadora y diga que todo ha finalizado. Más por ella que por él, claro, no quiere estropear su grabación ni nada de eso. Con lo bonito que ha quedado todo. Suelta una buena carcajada cuando hace el comentario del demonio. Asiente con la cabeza.

Sabes mejor que yo cómo ser un demonio, y eso que el demonio soy yo y no tú —ha estado bien la corrección, ha dejado a Kaeden justo donde quiere quedar en la entrevista: en un humano normal y corriente, incapaz de creer en los demonios y en los ángeles—. No, no tengo ningún problema. Espero que me avises cuando se vaya a publicar, me muero de ganas por leerlo.

Sin levantarse aún, coge la cazadora que tiene en el respaldo y se la va poniendo. Se ha dado cuenta de que están lloviendo hasta serpientes, así que le conviene abrigarse bien si no quiere enfermar. No le gusta sentirte tan débil como cuando se encuentra enfermo, es de lo peor que ha sentido jamás. Está a punto de levantarse para ir a por sus botas y largarse, cuando de pronto la periodista hace una propuesta que sí no se esperaba. No es que le resulte extraño que una mujer le pida ir a cenar o algo así, es que no lo esperaba de ella.

No suelo hacer estas cosas en la primera entrevista pero... cenar estaría bien —siempre ha sido un desastre cocinando, da igual que haya tenido mucho tiempo para aprender, simplemente no puede. Por eso lo de ir a cenar por ahí es una buenísima propuesta—. ¿Qué propones? Que conste que no tenemos por qué ir a comer comida a la brasa, esos sitios no se parecen al infierno, de modo que me sentiré igual de cómodo en cualquier sitio —no parece dispuesto a dejar las bromas de lado, ni tampoco las verdades. Le dedica una sonrisa divertida antes de ponerse de pie y estirarse como un gato. Mucho tiempo ahí sentado ha conseguido entumecer sus músculos.
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Re: No, no es el tercer grado || Kaeden

Mensaje por Belia K. Svoboda el Dom Sep 23, 2012 9:22 pm

Había aceptado, la seguía. La razón por la que lo hacía se le escapaba de las manos y no iba a ser ella quien plantara la duda en su mente de si hacerlo o no. Sin poderlo evitar sonrió ante sus comentarios, que al menos eran ingeniosos. Kaeden no se olvidaría del asunto, al igual que le pasaba a ella. Belia se quitó las gafas, dejándolas sobre la mesa, para seguidamente apagar la grabadora: se había terminado la entrevista, por ahora. Separó la silla ayudándose de las manos apoyadas sobre la mesa, aún sin contestar a su pregunta. Belia estaba pensando donde ambos desconocidos podían ir a cenar.—Voy a tomarme la libertad de tutearte ya que estamos fuera de las horas de trabajo.— apuntó. Él no la había tratado de usted en ningún momento, por lo cual pensó que no encontraría oposición a dicha afirmación.

Empezó a recoger las cosas de encima de la mesa y las guardó en la cómoda del comedor. Una vez hecho esto apoyó la manos sobre la misma mirando a Kaeden.—¿Qué tal se te da cocinar?— esbozó una leve sonrisa sin abrir la boca, esta vez sus dientes permanecieron ocultos. Se incorporó y con un leve empujón puso marcha a la cocina.—Ven.— la rubia abrió la puerta que daba a la cocina, una estancia que era más grande que la anterior. Adornada en tonos verdes, dejaba espacio para que ambos estuvieran en la cocina.—Toma.— Belia había cogido uno de sus delantales de cocina para Kaeden, ella se puso otro que tenía por ahí.

Realmente no tení ni idea de qué podrían cocinar.—¿Qué te apetece?— abrió el frigorífico para poder observar así por encima lo que tenía en él. Ciertamente no era gran cosa, tendría que ir en breves a hacer la compra para aguantar el siguiente mes. No obstante, habría lo suficiente como para improvisar algo.

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Re: No, no es el tercer grado || Kaeden

Mensaje por Kaeden A. Myers el Dom Sep 23, 2012 9:47 pm

Podría haberlo hecho desde un primer momento, ya ha visto que a Kaeden eso le da bastante igual. De hecho, prefiere que le tutee, porque que no lo haga hace que se sienta como un señor mayor, o algo parecido. Aunque ya tiene muchísimos años, le gusta verse en un cuerpo de veintisiete, de modo que le gusta que le traten como si tuviera esa edad. A la mierda la educación. Se limita a asentir con la cabeza mientras coloca la silla en su sitio, intentando no arrastrarla para que no quede toda la marca en el suelo. Cuando quiere puede resultar un encanto y un tío muy atento, queda bastante claro. Está pensando en el sitio donde la invitará cuando dice algo que le sorprende mucho. ¿Cocinar? ¿Él? Es un devorador de comida rápida y de alimentos en lata, no tiene ni idea de cocinar. Es un auténtico desastre.

Peor que exorcizar personas —dice mientras se quita lentamente la cazadora para dejarla en el mismo sitio que antes. Después la sigue a la cocina, donde no termina de entrar. Se queda apoyado en el marco de la puerta, observándolo todo con detenimiento. Su cocina es mucho mejor que la de él, empieza a darse cuenta de que se conforma con muy poco. Tiene que empezar a aspirar a cosas algo mejores. En fin, ya pensará en eso más adelante—. No creo que sea una idea eso de cocinar, soy un desastre, y no lo digo por ser modesto, lo digo para evitar un incendio o una intoxicación.

Pero la rubia no quiere escucharle, ya está cogiendo el delantal y ya se lo está pasando. En serio, no es una buena idea, pueden hacer de esa cocina un infierno personal, o algo peor. Se aparta del marco de la puerta y se acerca con el delantal en la mano a la nevera. ¿Qué le parece? Que en su nevera hay más comida que en la suya y... parece que es comestible. Kaeden no tiene comida en su nevera, tiene proyectos de ciencia. Encoge sus hombros antes de mirarla a ella.

Ni siquiera sé ponerme un delantal —y lo dice completamente en serio, no tiene ni idea de cómo ponérselo—. Elige tú, ¿vale? Yo sólo se preparar bocadillos y cosas de ese estilo, el fuego no suelo tocarlo, y el horno tampoco —sabe usarlos, lo que no sabe es hacer la comida como es debido. Además siempre le ha dado pereza. Si tiene hambre se baja al bar a tomarse una cerveza u un bocadillo de lo que sea, mientras ve el partido.
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Re: No, no es el tercer grado || Kaeden

Mensaje por Belia K. Svoboda el Mar Sep 25, 2012 5:49 pm

De fondo escuchaba las explicaciones de un Kaeden negado para la cocina. Le hacía gracia, para qué iba a negarlo, y lo hizo demostrar con leves carcajadas. La rubia se incorporó aún con la nevera abierta y con la mano sobre la puerta de la misma, terminó por mirar el delantal en las manos del hombre. Cerró el electrodoméstico para darse la vuelta y atrapar entre sus pequeñas manos aquel delantal de cocina. Paso la parte de arriba por su cuello, con la pequeña ventaja de tener ya el nudo hecho, y finalmente y como si tuvieran la mayor de las confianzas entre ellos, rodeó la cintura de Kaeden para hacerle el nudo al delantal en la espalda.—Toda una señora demonio.— le guiñó un ojo, burlándose de él completamente, y volvió a darse la vuelta para coger la comida.

Dado que no puedo confiarte la seguridad de mi cocina...— le pasó una lechuga completa.—Haz la ensalada.— por su parte ella haría algo sencillo y rápido.—Los cuchillos están en aquel cajón y puedes coger un bol de aquel estante.— Belia estaba sacando del frigorífico tomato frito que había hecho hace dos días, lo aprovecharía para aquel momento. Tras ponerlo encima de la mesa para calentarlo luego, acudió a coger una cacerola para llenarla de agua y ponerla a hervir.—Espero que te guste la pasta, es lo más rápido de hacer. Igual sales de aquí con algo aprendido.— mientras el agua se calentaba, Belia buscó los macarrones en uno de los tantos estantes verdes de la cocina.

¿Vives solo?— la mujer abordó la pregunta tras haber dejado los macarrones encima de la encimera y pasarle algunos ingredientes para la ensalada que tenía. Aunque bien podía echarle él lo que prefiriera.—Me causa curiosidad cómo aparentas estar tan sano sin saber cocinar.— la joven echó su cuerpo contra uno de los muebles de la cocina y se cruzó de brazos, sin apartar su atenta mirada del agente que trataba de cortar una lechuga en su cocina. Podía definir la situacía como extraña y extravagante, un hecho que no solía ocurrir entre las cuatro paredes blancas de aquella estancia.
La rubia estaba acostumbrada a vivir sola desde que se fue de casa de su madre. Aprender a ser alguien independiente fue lo más fácil de su vida, porque a diferencia de muchos ella siempre había sido completamente libre.

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Re: No, no es el tercer grado || Kaeden

Mensaje por Kaeden A. Myers el Mar Sep 25, 2012 7:32 pm

Ella se puede reír todo lo que quiera, pero a él no le gusta verse como un auténtico inútil, es de lo más incómodo, y más estando junto a una humana, que se supone que es bastante peor de lo que es él. Bueno, la cocina no es su fuerte, vale, pero ella no puede arrastrar las almas al infierno. De hecho, nadie las arrastra con el mismo arte y con la misma clase que él, que ya es mucho decir. En fin, dejando de tirar flores a su persona, que ya tiene suficiente, decir que se dedica a mirar con una ceja arqueada a la rubia, que parece divertirle toda esa situación. Pero lo que más le sorprende es la soltura con la que le quita el delantal de las manos para ponérselo. Casi puede sentirse como un niño pequeño, que es incapaz de vestirse solo. Esboza una media sonrisa cuando rodea su cuello para atar el delantal por detrás. Vale, eso de que le vistan le va gustando un poco más, aunque él es de los que prefieren ser desvestidos. Y lo que ello conlleva.

Una señora demonio se hubiese servido de mí para la cena —no de forma literal, claro. Que le muerdan le gusta, pero hasta cierto punto. Se acerca a la zona que él denomina como zona de trabajo, para tomar nota o para al menos no parecer tan perdido como lo está. Cuando le da la lechuga la mira mal. Hace siglos que no come ensaladas, esas cosas no le gustan. Quiere una buena hamburguesa, un bocadillo, algo frito... esas cosas le gustan mucho. Todo lo que no es sano, pero bueno—. Es la primera vez que toco una lechuga en... no sé, años —confiesa mientras la deja sobre la encimera y busca el cuchillo—. ¿Crees que es una buena idea dejar que un demonio coja un cuchillo? Y menos cuando él sabe que tú sabes su secreto —vuelve a esbozar una sonrisa ladina, mientras se dedica a cortar la lechuga de forma muy torpe. Ha realizado poquísimas torturas, pero despellejar personas es más fácil y agradable que estar cortando una maldita lechuga. Es que no le parece sano comer cosas que tienen el mismo color de los mocos, es una señal de que esas cosas no se llevan a la boca—. Sí, voy a salir siendo un profesional y todo. Pero con pasta me conformo, me gusta.

Lo duda mucho, de hecho, la próxima vez se asegurará de que van a un restaurante. Si es que hay una próxima vez, claro. Pone algo más de concentración en cortar la lechuga, y cuando más o menos ha terminado la limpia con el agua y la pone en el bol que ha dicho antes. Así perfecto. Acto seguido, se lava las manos y se queda mirando a la rubia. No sabe seguir, y como no sabe y tampoco quiere, prefiere no recibir más indicaciones y hacerse el loco. Mira, eso se le da mucho mejor que cocinar, aunque tampoco es algo sorprendente o milagroso. Cualquier cosa se le puede dar mejor que cocinar.

Sí, vivo solo. Y sí, consigo sobrevivir pese a no tener ni idea de cocinar —y bastante bien, al final siempre se las apaña. Se pasa el día en locales de comida rápida, o comiendo en bares el menú del día. Podría permitirse algo mejor gracias a su sueldo, pero tampoco se molesta tanto—. No aparento estar sano, estoy bueno. Tienes que hablar de forma más concreta, Belia —no se corta un pelo, vamos, pero es que ni un poco—. Como bien. Bueno, como bien en el sentido de que como mucha cantidad, la comida que habitúo a comer no es la mejor, la verdad, aunque hay bares que ponen menús del día exquisitos. Después los policías lo bajamos todo mientras corremos detrás de los desgraciados que andan por las calles.
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Kaeden A. Myers

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Re: No, no es el tercer grado || Kaeden

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